5 CREENCIAS SOBRE APRENDER UN IDIOMA QUE CONVIENE DEJAR ATRÁS
23/09/26
Septiembre suele ser el momento de retomar objetivos y aprender un idioma es uno de ellos para muchas personas.
Antes de empezar un curso de inglés o de cualquier otro idioma, muchas veces nos planteamos una serie de cuestiones como: que hay que tener facilidad para los idiomas, que de adulto cuesta demasiado aprender o que primero hay que dominar toda la gramática antes de empezar a hablar.
Pero ¿Cuánto hay de cierto en estas creencias?
No hace falta tener una facilidad especial para aprender idiomas
Hay personas que parecen tener más facilidad para los idiomas que otras. Eso no significa que exista un grupo de personas que pueda aprender inglés, alemán o francés y otro que no. El punto de partida puede ser diferente.
También lo son el tiempo disponible, la experiencia previa o la exposición que cada persona haya tenido a otros idiomas. Pero la constancia y una buena forma de aprender tienen mucho peso.
Una persona que sigue un método, practica con regularidad y mantiene cierta continuidad puede avanzar mucho, aunque al principio no se considere especialmente buena para los idiomas. La facilidad ayuda, pero no lo es todo.
Ser adulto no impide aprender un idioma
Es habitual pensar que, después de cierta edad, aprender un idioma resulta mucho más difícil. Esta creencia puede hacer que algunos adultos descarten la idea antes incluso de empezar.
Los adultos tienen otras ventajas: cuentan con más experiencia, pueden relacionar lo que aprenden con situaciones reales y suelen tener más claro para qué necesitan el idioma. También pueden aprovechar mejor las explicaciones y reconocer con mayor facilidad qué aspectos necesita reforzar.
Además, aprender inglés o cualquier otro idioma no consiste en evitar los errores. Al contrario, equivocarse forma parte de la práctica y ayuda a ganar soltura poco a poco.
La edad puede cambiar la forma de aprender, pero no debería convertirse en una razón para no empezar.
No hace falta tener un nivel avanzado para empezar a hablar
Otra creencia bastante extendida es pensar que primero hay que alcanzar un nivel alto para poder utilizar un idioma en situaciones reales.
Los niveles del Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas marcan diferentes etapas de aprendizaje, y cada una permite desenvolverse en situaciones distintas. En inglés, por ejemplo, los certificados de Cambridge abarcan desde B1 Preliminary hasta C2 Proficiency.
Tener un título de B2 puede ser un objetivo muy útil para determinados estudios, trabajos o situaciones personales, pero no hace falta esperar a llegar a ese nivel para empezar a comunicarse. Incluso con un nivel más básico ya es posible viajar, mantener conversaciones sencillas y desenvolverse en situaciones cotidianas.
Aprender un idioma también significa utilizarlo mientras se sigue aprendiendo.

Ver series en versión original ayuda, pero no es suficiente
Ver series y películas en versión original suele ser una buena forma de acostumbrar el oído a un idioma. Permite escuchar diferentes acentos, expresiones y formas de hablar que no siempre aparecen en los libros de texto.
El problema llega cuando se utiliza como única forma de aprendizaje. Entender lo que dicen otras personas y participar en una conversación son habilidades diferentes. Para hablar hace falta practicar, responder, equivocarse y volver a intentarlo.
Y aquí aparece otra idea bastante habitual: pensar que cometer errores significa que todavía no se tiene suficiente nivel. En realidad, los errores forman parte del aprendizaje. La práctica guiada permite corregirlos y ganar progresivamente más soltura al hablar.
No hace falta dominar toda la gramática para empezar a hablar
Por último, está la idea de que primero hay que estudiar toda la gramática y solo después, cuando esté «controlada», empezar a hablar. Esto puede parecer lógico, pero en la práctica es una de las principales razones por las que muchas personas nunca llegan a soltarse, sea cual sea el idioma.
La gramática se asienta mucho mejor cuando se aprende junto a la práctica oral, no antes de ella. Tampoco es necesario acumular cientos de horas de estudio aislado para notar avances. La continuidad durante el curso, suele dar mejores resultados que sesiones maratonianas espaciadas cada mucho tiempo, precisamente porque un idioma necesita repetición constante, no acumulación puntual.
Aprender un idioma no exige tenerlo todo claro desde el principio. No existe una edad perfecta ni un nivel mínimo para empezar. Lo importante es encontrar una forma de aprendizaje que permita mantener la práctica y utilizar el idioma desde el principio.

Aprender un idioma es un proceso, no una meta cerrada
Todas estas ideas se repiten con cualquier idioma, aunque en la academia el inglés sea, con diferencia, el más demandado, seguido de alemán y francés. Nuestro enfoque de trabajo es el mismo siempre: acompañar el proceso desde el primer día.
Con casi veinte años acompañando a niños, adolescentes, adultos y empresas, la experiencia deja algo claro: el mayor freno casi nunca es la falta de nivel, sino la falta de confianza para empezar a usarlo. Ese es precisamente el punto en el que trabaja un buen acompañamiento, con clases adaptadas a cada etapa y, para quien se examina de Cambridge en inglés, con la tranquilidad de prepararse, inscribirse y presentarse al examen en la misma escuela, porque somos Sede Oficial Examinadora de Cambridge.
Si alguna de estas creencias te resulta familiar, quizá sea buen momento para dejarla atrás.
Contacta con nosotros y te asesoramos sobre el curso y el nivel que mejor te convienen.
Olira Pinedo
Directora de Costa de Valencia Centro de Formación e Idiomas